Los accidentes de tránsito no solo dejan víctimas. También golpean el PBI, reducen la productividad y afectan directamente la economía de las familias.
La siniestralidad vial puede generar en el Perú pérdidas equivalentes a entre el 4% y el 4.6% del PBI: aproximadamente entre S/ 36,000 millones y S/ 47,500 millones cada año. ¿Qué significa esta cifra? Más gasto en emergencias y tratamientos médicos, menor capacidad productiva, interrupciones en las cadenas logísticas y recursos que dejan de destinarse a vivienda, educación, infraestructura y programas sociales.
Pero el impacto más duro ocurre dentro de los hogares. Cuando una persona fallece o queda con una discapacidad, la familia puede perder su principal fuente de ingresos, endeudarse y obligar a otro integrante a dejar su trabajo para asumir los cuidados.
Por ello, la seguridad vial no debe verse únicamente como un asunto de tránsito. Es una política económica, social y de desarrollo. Necesitamos infraestructura segura, fiscalización efectiva, licencias rigurosas, educación permanente y decisiones basadas en datos.
La pregunta es directa: ¿cuánto crecimiento y cuántas vidas estamos dispuestos a seguir perdiendo antes de actuar?
Adjunto una infografía, en caso deseen el pdf más detallado lo pueden descargar de la página www.cesarnizama.com/blog/
César Nizama
Conectando caminos, impulsando desarrollo.
#SeguridadVial #SistemaSeguro #DesarrolloSostenible #InfraestructuraVial #Economía #Perú